Merlín era un perro abandonado que encontró una asociación de Suiza. Esta asociación especializada en el rescate de podencos y galgos vieron que prácticamente no podía apoyar la extremidad posterior derecha. Mediante un acuerdo que llevan con otras asociaciones lo acabaron trayendo a España, en concreto a Almería donde estuvo en torno a cinco meses siendo visto por distintos veterinarios.

Finalmente debido a la gravedad del caso, se acabaron poniendo en contacto con nuestro responsable de traumatología Antonio Cañadillas; quien tras realizar un examen minucioso de Merlín, concluyó que hacía falta intervenirlo para eliminar el dolor y recuperar el apoyo. En las radiografías se apreciaba que la zona donde tiene que estar la rótula, ésta era plana, no cóncava que es lo que se necesita para poder apoyar bien.


En la misma hay una especie de carril en el que la rótula ha de poder moverse. Si ese carril no está lo suficientemente hueco y cóncavo para que la rótula vaya cogida se acaba saliendo.

Por tanto, lo que Merlín había tenido siempre era una luxación de rótula. La rótula salía y entraba, y esto era justamente lo que provocaba que conforme iba creciendo ese continuo movimiento iba dando lugar a un desgaste cada vez mayor.


Finalmente llegó un momento en que ya no se podía meter dentro la rótula. Fue cuando Merlín quedó cojo. Con el carril plano y el cartílago prácticamente desparecido se veía en la radiografía que era necesario ponerle una prótesis.

Para ello, se tuvo que contactar con Suiza, porque es el único sitio donde se fabrican. Se necesita una certificación especial para poder comprarla. Entre un compañero cirujano de Sevilla y nuestro responsable Antonio Cañadillas, compraron el kit necesario para poder operar. Se decidió que la intervención debía ser una prótesis parcial de rodilla del surco de la rótula.

Esa prótesis de titanio, dispone de una base en la que se corta el fémur justo en lo que calculas que sobra para que cuando esté colocada quede anatómicamente correcta. El corte se realiza mediante una sierra especial y después se implanta una base que es muy porosa con tornillos que es la que luego se ha de osteointegrar.

Por otro lado, la prótesis en sí va con una especie de clic muy fuerte que indica que ya está encajada y no va a salirse.

Merlín pasó por hasta cuatro técnicas quirúrgicas en la rodilla sobre la cápsula articular, sobre la funda, sobre una especie de plastia en los ligamentos y sobre los tendones con el fin de poder colocarlo todo en sus sitio y dentro del carril protésico.

Finalmente fue todo muy bien y Merlín se recupera favorablemente.

La valoración final que hay que hacer de esta increíble intervención es que en sólo seis días ya apoyaba y en quince ya estaba andando con normalidad. Todo un logro si tenemos en cuenta que anduvo meses sin encontrar una solución satisfactoria.

A día de hoy se le siguen haciendo controles radiográficos para comprobar que todo se esté integrando bien. Mientras la asociación le está buscando un nuevo hogar a este increíble perro que ya anda con normalidad.